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¿Cuándo consultar a un “psi”?

Actualizado: 6 abr


En este país la pandemia ha marcado un antes y un después en muchas cuestiones.

Una de ellas es que mucha gente, especialmente las generaciones mas jóvenes, acuden a un tratamiento “psi”(1) como antes no ocurría. Y reconocen que acudir a visitarse con un terapeuta puede ayudar a tramitar su malestar psíquico. De pronto empiezan a circular en las redes, en blogs, en las noticias, un saber sobre las psicoterapias.

Nos interesa hablar en este artículo de la demanda. Nos referimos a lo que se juega alrededor de la decisión de consultar a un “psi”. ¿Qué lleva a alguien a hacerlo?, ¿qué ocurre en las primeras entrevistas?, ¿cuándo se inicia un tratamiento?

No hablaremos de las psicologías que buscan adiestrarnos y que nos imponen un ideal de lo que conviene. Nos centraremos, más bien, las terapias que profundizan y tratan las causas.

La demanda comienza en el momento que alguien se plantea la posibilidad de consultar, es decir antes de tener una primera visita.

Hay algo que en la vida de una persona de pronto se hace molesto. Las cosas funcionaban, pero o bien porque ocurrió algo (un hecho contingente) o porque nos planteamos que es necesario dar un vuelco, es el momento que decidimos sacarnos la piedrecilla que teníamos en el zapato. Estábamos acostumbrados a caminar con ella, pero decimos, ya no. Y esto, paradójicamente, nos produce malestar con nosotros mismos y a veces con los demás, hay algo que no va bien.

A veces somos nosotros mismos quienes lo notamos, a veces son otros quienes lo señalan, por ejemplo, una pareja, o los padres. En cualquiera de los casos no se hace fácil reconocer el problema. Entre otras cosas porque, aunque esto sorprende, el funcionamiento humano incluye un soportar el malestar, no poder dejar de hacerlo, lo que en psicoanálisis llamamos repetición y goce. No siempre somos consecuentes con lo que queremos o con lo que nos conviene. Muchas veces buscamos subterfugios para no cambiar y podemos vivir sufriendo.

De manera que un gran paso es decir basta, “he de hacer algo”.

En el mejor de los casos es cuando uno mismo se lo plantea. Es mucha la gente que decide dar el paso, inclusive hoy en día ocurre a edades más tempranas, vemos adolescentes que piden a sus padres acudir a un “psi” porque algo no va bien.

Pero no siempre ocurre así, es más difícil cuando son los otros quienes lo recomiendan. Y esto puede ser la causa de que un tratamiento no funcione.

Por ejemplo, unos padres que ven que hay algo que no va bien con su hijo o hija adolescente y le insisten en llevarlo a un “psi”. Si el adolescente no está dispuesto no funcionará, acudirá pero no se comprometerá. Exactamente lo mismo ocurre con los adultos. Muchas veces escuchamos: "voy a consultar a un "psi" porque mi pareja me amenazó que sino me deja".

De manera que es necesario el consentimiento subjetivo. El reconocer que algo me pasa y he hacer algo con eso.

El siguiente paso es consultar con un “psi”. Ha de ser alguien que acoja el sufrimiento, que escuche, que no dé consejos, que no enseñe. Normalmente el tratamiento no comienza de entrada. Es necesario tener lo que se llaman entrevistas preliminares al tratamiento.

Estas entrevistas sirven para modular la demanda. Para poner en cuestión y revisar las certidumbres (“me pasa esto por tal cosa”, “mi problema es la baja autoestima”, etc.) con las que viene la persona. Durante estas entrevistas, quien ha consultado se escucha a sí mismo, pero poniendo distancia y facilitado por el terapeuta, de esta manera puede entender algo de lo que le pasa y entender de que manera participa en ello, de manera que pierde consistencia el quejarse del Otro como causa de los malestares propios (sea la pareja, los padres, los profesores)

Así se inicia un camino, para el que es clave cómo el analista interviene preguntando o poniendo en cuestión esas certidumbres de quien consulta y siendo dócil para que este pueda desplegar sus ocurrencias y empezar a tratar su malestar, de manera de hacerse responsable de lo que le pasa.






[1] Decimos “psi” en general a tratamientos de psicoterapia, ya sean estos a cargo de un psicólogo o de un psicoanalista.

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