Pornografía y adolescencia. Sobre la encuesta de Save the children

Actualizado: abr 27

Sabemos que las encuestas no son estudios de investigación asépticos. Dependen de donde el investigador desea poner su atención, en función de esto se hacen cierto tipo de preguntas y no otras. También sabemos que las respuestas ofrecen múltiples lecturas. A veces los estudios de campo sirven para confirmar cosas que se quieren confirmar.

En el estudio publicado por Save the children (ver el link) se confirma algo evidente, para lo cual no hace falta hacer un estudio. En tiempos de internet y de pantallas los adolescentes acceden a gran cantidad de contenidos pornográficos.

Sin embargo, me parece que lo mas interesante de este estudio, no es la relación con la pornografía sino el hecho de que, hoy en día, las fuentes donde el adolescente trata lo sexual son casi las mismas de siempre (ver el estudio a partir de la pagina 61). Fundamentalmente entre los amigos y las amigas. En las familias como es normal el tema es minoritario. En el caso de las escuelas, la sexualidad como contenido según la encuesta, ¡se le dedica mayoritariamente entre 0 y 4 horas al año!

Convengamos que los adolescentes viven en un mundo creado por los adultos. Son los padres quienes compran móviles, quienes les permiten dormirse con las pantallas hasta cualquier hora de la noche. Son adultos los que crean este tipo de contenidos.

En tiempos de una comunicación que llega a todos los rincones, hechos como los de las manadas, fácilmente se convierten en virales y quedan asociados a las prácticas de los adolescentes. La pregunta es ¿en qué medida acceder a este tipo de contenidos en la adolescencia condiciona la sexualidad de las personas?

Hace tiempo que señalo que la adolescencia es el síntoma de la sociedad. Y cada generación encuentra formas de estigmatizar a los adolescentes. En general este tipo de estudios y como los medios lo utilizan (ver el ejemplo del diario EP: https://elpais.com/.../mas-de-la-mitad-de-los...) ponen el acento en asociar adolescencia con pornografía y un lado paranoico, con un mensaje del tipo: “controla la intimidad de tus hijos”.

¿Por qué señalaba que es normal que el tema no se trate en las familias? La adolescencia es el tiempo necesario de separarse del grupo endogámico. La sexualidad tiene que ver con algo íntimo y precisamente los adolescentes necesitan construir su propia intimidad.

Aprender de los pares no es nuevo. Tiene que ver también con lo mismo, con lo que se comparte con los grupos que ayudan en esta separación. Toda la vida ha sido así. Esta es la mejor forma en la que se transmiten mitos sobre la sexualidad. Desde una perspectiva higienista, lo que se aprende con los amigos es erróneo. Nosotros pensamos que trata de un saber que cada uno hará propio y pondrá en juego a su manera.

Una novedad respecto a generaciones pasadas es el encuentro con internet. Esto le da un peso importante a la imagen. Antes había sólo la fantasía ahora la fantasía se acompaña de la imagen. Hay tantas imágenes como fantasías.

Pero siguiendo el estudio de Save the children comprobamos como la sexualidad como no podía ser de otra manera es fundamentalmente en la adolescencia una actividad solitaria.

Otra novedad es que, a consecuencia de la crisis de autoridad de la sociedad actual, se han pluralizado las formas de vivir la sexualidad. Y como siempre los adolescentes acaban definiendo su posición sexual a partir su posición subjetiva. Lo contingente, el encuentro o desencuentro con los otros, la pornografía que vea, serán marcas en su camino, pero no lo que lo definirá. Por ejemplo, no se puede definir una compulsión a través del objeto.

En este sentido, constatamos una vez mas algo obvio y es que el saber general, social (si existe algo así) de la sexualidad en este país no ha sido tamizado por la experiencia del psicoanálisis, como si ha ocurrido en otros países vecinos (Francia, Italia, Inglaterra)

Hablamos de los conceptos que Freud, Klein y Lacan entre otros introdujeron en relación con la sexualidad y que son fundamentales para poder diferenciar la sexualidad humana de la sexualidad como hecho biológico (sexualidad animal). Lo inconsciente, las teorías sexuales infantiles, la noción de falta, el principio de placer, las fantasías, el fantasma, las relaciones de objeto, el goce, el narcisismo, el fetichismo, el objeto escópico, la imposibilidad de la proporción sexual, la pulsión, etc., todos conceptos que suenan a chino a los profesionales de la salud, a los educadores y a los psi. Y que constatamos que son rechazados, muchas veces por el estatuto de verdad que tienen.

Se piensa la sexualidad o bien como un hecho biológico, es algo que se puede enseñar o aprender o como un hecho social (teorías mas modernas) que también se pueden educar.

Propongo que ante tanta tal invasión de imágenes que inundan a los jóvenes, la forma de resistir a ello no sea la oposición sino la regulación, es decir el tiempo que están frente a las pantallas, el respeto a su intimidad y dar lugar a la palabra, creando espacios para que ello ocurra. La escuela en ese sentido debería ser un lugar privilegiado.

Mario Izcovich






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